5 de octubre de 2017

Catalanes, mapuches y otras yerbas





Catalanes y Mapuches: 
La sombra ominosa del Imperio Británico

Carlos Andrés Ortiz (*)
Octubre 4, 2017
 
Separatismo catalán, separatismo mapuche; dos temas que para “progres” exaltados y para desinformados varios, parecerían dos procesos separados, muy “progresistas” y de exaltación casi sublime de los “derechos de los pueblos a su autodeterminación”.

Pero una mirada más profunda del tema, permite advertir que desde las sombras, se mueven ominosas, vengativas y traicioneramente amenazantes, las acciones de zapa del viejo y mañoso imperio británico, con sus socios atlantistas, y en particular la triada neocolonialista del siglo XXI, tema este último en el que me explayé en uno de mis últimos libros, disponible en formato digital en mi blog.

Y por cierto, existen notables paralelismos con los desmembramientos nacionales ya perpetrados o en curso pleno de ejecución, o vigentes como amenazas latentes, en Yugoeslavia (destrozada en siete pequeños Estados); Iraq (en serio riesgo de fragmentación); Libia (dividida por el tribalismo post Kaddafy); Siria (agredida y amenazada en riesgo de balcanización); en el Cuerno de África (diluyendo Estados nacionales en la estratégica vinculación del Mar Rojo con el Índico); Italia (con el invento racista de La Padania); Checoslovaquia (partida en dos); Rusia (que fue seriamente amenaza con fragmentarse en múltiples Estados separados, y amenazada seriamente en varias de sus extensas fronteras, riesgos que la férrea conducción nacionalista de Putin aventó); Bolivia (amenazada de secesión por la oligarquía santacruceña y otros actores); Brasil (en el que el sur blanco, rico e industrializado no quiere tener nada que ver con el norte negro, poco industrializado y pobre); y las destrucciones de los Estados que propicia el globalismo neoliberal no se agota en esos casos.

Mientras se acallan en los medios dominantes las voces separatistas de Escocia, anexada por la fuerza hace tres siglos a Inglaterra, pero manteniendo tozudamente su idioma y su impronta propia, en una relación de amor/odio vigente con el poder inglés. Y por supuesto, acallando el nacionalismo irlandés, aplastado en un baño de sangre cuando buscaron recuperar Irlanda del Norte, territorio usurpado por Inglaterra, para formar con los otros tres componentes la ensamblada Gran Bretaña. Solo Gales entró en la unión/subordinación, relativamente por acuerdo. ¡Pero de esas cosas no se habla en los grandes medios, dominados por los anglosajones y sus aliados!

En el caso de Cataluña, como en el de Basconia (los vascos), y en menor medida Galicia y otras regiones de España, el crudo secesionismo y el odio a España (de la cual forman parte),
sin perjuicio de las particularidades culturales, evidentemente ciertas “progresías” convenientemente fogoneadas por los medios dominantes, se sumaron a ambiciones políticas de poder “nacional” de corta y pequeña visión (equivalente a alcanzar la “presidencia” y otros cargos en una minúscula escala provincial), posiblemente agregados a otros factores diversos de dudosa entidad como para justificar el desguace nacional; y a todo ese combo crecientemente explosivo, posiblemente se le añadieron gruesas torpezas políticas del poder nacional español, sumido en el caos de la relativamente reciente “europeización” y las tenazas del neoliberalismo que le destruyen el tejido social y las capacidades de acción político – económicas. Esa “europeización” fue la que llevó a despreciar a Íbero América, afectando o cortando sólidos lazos culturales y afectivos con nuestros pueblos, e incluso poniendo en el olvido que fue Argentina (hoy parte de los “sudacas” que menosprecian los oligarcas y los tilingos de España) la que palió la hambruna y rompió la exclusión internacional a la que había sido condenada España por los anglosajones vencedores de la Segunda Guerra Mundial; entre otros múltiples lazos afectivos que eran muy sólidos.

Es claramente visible, pero seguramente no advertido por “las progresías” ni por sectores mal informados de España y otros países, que en los medios masivos “serios” de difusión, solo tienen espacio para opinadores separatistas y para odiadores seriales varios; mientras se acallan las voces de los muchos españoles, incluidos catalanes, que quieren mantener la unidad de España. Y amañadamente machacan acerca del 90% de los votos separatistas, mientras casi ni mencionan la escasa participación del 42% de votantes.

Por supuesto, ni se menciona que el separatismo catalán (al igual que el vasco y otros), constituyen actos políticos asimilables a aberraciones jurídicas, al terrorismo y a acciones de traición a la patria, pues Cataluña forma parte de España desde 1492 cuando se creó y unificó el reino, o sea el Estado Español. Y por supuesto, la eventual secesión requeriría, en tal caso, el acuerdo de toda España.

Aducir inequidades económicas o presupuestarias, es bastardear y tratar con criterio mediocre un tema que en sí tiene principalísima connotación geopolítica.

Respecto a los vascos, de los enfervorizados separatistas de la península, y de la amplia dispersión de descendientes de vascos diseminados por el mundo, muy pocos advierten que la prefabricada bandera vasca de reciente creación, “curiosamente” tiene el mismo diseño que la de Gran Bretaña…con otros colores, por supuesto.

Queda en claro que el proyectado independentismo catalán, tiene otros condimentos muy diferentes al aura “liberador” que la “progresía” y los grupos neoliberales – oligárquicos pregonan; con ocultamientos maliciosos o de ignorancia cerril por parte de comunicadores y medios masivos de comunicación.

El promocionado caso de los mapuches en La Patagonia, así como otros casos larvados de
indigenismo separatista promovidos, fogoneados y financiados por Gran Bretaña, tiene notables coincidencias geopolíticas con el separatismo catalán; así como condimentos propios, por caso el de los terratenientes europeos y norteamericanos, que se apropian excluyentemente de vastas extensiones de nuestro despoblado sur continental. En mérito a la brevedad, el caso mapuche con sus muchas connotaciones merece analizarse separadamente.



(*) Analista de Temas Económico y Geopolíticos.


3 de octubre de 2017

Globalización y Separatismo ...

... dos caras de la misma moneda:

Cataluña, Kurdistán Iraquí ... pueblos originarios... cualquier pretexto puede servir:
"... la nación-Estado -la unidad política fundamental de la Era de la segunda ola- está siendo estrujada por tremendas presiones procedentes desde arriba y desde abajo.

Una serie de fuerzas tratan de transferir el poder político hacia abajo, desde la nación-Estado a regiones y grupos subnacionales. Las otras tratan de desplazar el poder hacia arriba, desde la nación a agencias y organizaciones transnacioales..."

 
Alvin Toffler. La Tercera Ola. 1979


El poder financiero internacional necesita estados nacionales cada vez más débiles, frente a organizaciones supranacionales bajo su control (tipo FMI, Organización Mundial de Comercio, etc) cada vez más poderosas.

 

1 de octubre de 2017

Ayer la "revolución naranja", hoy ...




George Soros financia el independentismo catalán
Red Voltaire | 26 de septiembre de 2017


La fundación Open Society Initiative for Europe de George Soros financió en 2014 organizaciones que militan por la independencia de Cataluña, reveló el año pasado el diario español La Vanguardia.

Según documentos internos, la Open Society Initiative for Europe entregó
- 27 049 dólares al Consell de Diplomàcia Pública de Catalunya (Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña), organismo creado por la Generalitat de Cataluña con la participación de varios entes privados;
- y 24 973 dólares al Centre d’Informació i Documentació Internacionals en Barcelona (CIDOB — Centro de Información y Documentación Internacional de Barcelona), un think tank independentista.

El CIDOB desempeña específicamente el papel de un preministerio de Relaciones Exteriores para la Generalitat de Cataluña y defiende en todos los temas exactamente los mismos puntos de vista que… Hillary Clinton.


Fuente: voltairenet

18 de septiembre de 2017

Soros, el "progre"




Soros preocupado por el movimiento conservador en América del Sur


George Soros, el multimillonario con un patrimonio neto de 24,9 mil millones de dólares según Forbes, y quien es uno de los más grandes promotores de la cultura de la muerte, y del plan de acogida de inmigrantes en Europa, ha publicado un artículo donde lamenta el crecimiento en América del Sur de lo que él califica como “movimiento conservador”.

En dicho artículo declara que “existe una falsa narrativa que moviliza votantes y da energía al movimiento conservador en América Latina (…) Si esta falsa narrativa continúa ganando terreno, los derechos de las mujeres y de los colectivos LGTB, ganados con tanto esfuerzo, correrían riesgo (…) Pretenden explotar beneficios religiosos para ganar posiciones políticas recortando los derechos humanos (…) Si no nos levantamos ahora, los derechos de las mujeres y de los LGTB estarán bajo amenaza“.

En su artículo cuando habla de los “derechos de las mujeres”, se refiere al “derecho” al aborto, ignorando el derecho a la vida del niño por nacer. Eso sin mencionar que si el niño por nacer es una niña, no responde tampoco dónde quedan los derechos de esa mujer. Y cuando habla de derechos LGTB se refiere al “derecho” al “matrimonio” homosexual, ignorando los derechos de los niños a tener un padre y una madre.

Los millones de dólares invertidos por su fundación Open Society para imponer en los países de América de Sur el aborto y el llamado «matrimonio homosexual» están en riesgo.

M. García

Fuente:  DespiertaInfo

6 de septiembre de 2017

Gran Bretaña y la RAM



Violencia orquestada (2)
(continuación de la entrada anterior)

Juan Gabriel Labake


05/09/2017 




Gran Bretaña y la RAM



La minoría mapuche que constituye la llamada Resistencia Ancestral Mapuche - RAM logró en los últimos años, como por arte de magia, organizarse internacionalmente y reclamar el derecho a constituir la Nación Mapuche. Es decir, reclaman la soberanía sobre esas tierras, que significaría su secesión de la Argentina para constituir una nación diferente.

Su sede estratégica está nada menos que en la británica ciudad de Bristol, donde tiene su dirección central y cuartel general llamado MIL (Mapuche International Link).

Lo más sugestivo y sospechoso de la moderna pretensión de RAM es que, a todas luces, ese grupo subversivo está apoyado por Gran Bretaña. La segunda característica notable de RAM es que reconoce al reino de la Patagonia y la Araucaria, fundado por Orélie Antoine de Tounens proclamado en 1860, y se han asociado a sus autodenominados “descendientes dinásticos”.

Al respecto y para que no queden dudas de lo que acabo de afirmar, transcribo a continuación los datos consignados por los propios dirigentes de MIL - Mapuche International Link en su sitio de Internet:

La "toldería" de Bristol
su cacique,  caciquejos y caciquejas


Bandera del Reino de
Araucanía y Patagonia

Obsérvese que, salvo el de Mariqueo, todos los apellidos son ingleses, o europeos en general, pero no mapuches.


Y, lo que es más grave y preocupante aún, el secretario general de MIL, el citado mapuche Reynaldo Mariqueo, es a su vez el “ministro” de Relaciones Exteriores del Gabinete de “Su Majestad” Antoine IV, monarca del Reino de  la Araucania y la Patagonia.




Reynaldo Mariqueo, Conde de Lul-lul Mawidha y miembro del Consejo de Estado y Encargado de los Asuntos Exteriores del reino con Philippe Boiry - Príncipe Felipe I - fallecido en 2014

No conforme con  ello,  hay otros grupos semejantes que pretenden haber constituido la República Austral, que abarcaría el territorio continental que desde el río Bío Bío, en Chile, y  desde el río Colorado, en la Argentina, hasta la parte de la Antártida reclamada por ambos países, y bastante más al sur y al este, aún.

La pretensión de crear una nación mapuche en la Patagonia argentina y chilena lleva ya varios años y ha tenido manifestaciones esporádicas que, en rigor de verdad, no pueden ser catalogadas de violentas. Pero, desde hace poco, el accionar mapuche ha subido de tono con la aparición de RAM.

La RAM se ha atribuido atentados que son abiertamente delictivos y que se han perpetrado tanto en el territorio argentino como en el chileno.

Particularmente en Chubut, la población siente hoy verdadero miedo a que en cualquier momento se le aparezca un grupo de mapuches de RAM encapuchados, le rompan o incendien su negocio, su auto, o su vivienda, en represalia por haber denunciado sus actos violentos, o para lograr su silencio ante ellos. Según las quejas recibidas, ante esos actos vandálicos, la Gendarmería nada hacía hasta que el “caso Santiago Maldonado” vino a despertar el interés del Ministerio de Seguridad de la Nación.

La situación es tal, especialmente en Chubut, que la mayoría de los mapuches, que es pacífica, reclamó hace pocas semanas que actúe la Gendarmería Nacional para proteger sus propias vidas y propiedades de las represalias que sufren a manos de la RAM.

Ese accionar terrorista de grupos mapuches llevó a Chile a iniciar acciones penales contra Jones Huala, que aparece como jefe de RAM. Huala vive en una de las comunidades mapuche de nuestra provincia de Chubut, por lo que el gobierno de la señora Bachelet debió pedir la extradición del jefe de RAM. Sobre dicho pedido chileno debe expedirse ahora la Corte Suprema.

Para presionar a la Corte a fin de que no extradite a Huala, RAM ha desencadenado la citada serie de actos abiertamente criminales, cuya mera enumeración es suficiente para encender todas las luces rojas del caso.

Así:

a)- Hace casi un mes, unos 20 miembros de RAM, encapuchados y armados con palos y piedras, destrozaron la casa de Chubut en Buenos Aires.

b)- Han recrudecido las tomas violentas de tierra por parte de integrantes del RAM, en especial en la provincia de Chubut, pero sugestivamente nunca han usurpado ni reclamado tierras de propiedad de ciudadanos británicos, como es el caso de Joseph Lewis (el mayor terrateniente extranjero de esa provincia), sino que se han dirigido a otras empresas extranjeras como la italiana Benetton.

c)- Hace unas 4 semanas, el grupo RAM incendió un puesto de la estancia “El Maitén”, de propiedad de Benetton, ubicada en la localidad de Epuyén. Al encargado del puesto lo maniataron y lo dejaron abandonado en una camioneta que rociaron con nafta.

d)- El viernes 4 de agosto, la radio LU 17- Puerto Nuevo de Puerto Madryn denunció que en la ruta 40, al norte de Esquel, una mujer que circulaba por ese camino fue agredida por el grupo RAM que la amenazó y rompió los vidrios de su vehículo.

e)- También hace unos 30 días, un “comando” del grupo RAM atacó e incendió la estación Bruno Thomae del ferrocarril “La Trochita”, a 26 kilómetros del Maitén, en territorio chubutense, destrozándola totalmente.

Estación Bruno Thomae


f)- Para la misma época, la RAM incendió y destruyó un refugio de guarda parques en territorio chubutense.

g)- Por otro lado, el diario Jornada de Trelew, denunciante de los atropellos de la RAM, sufrió pintadas y rupturas en su cede, el corte de los tensores de la antena de su radio FM Tiempo y un auto de ese diario fue atacado en Trelew con una bomba molotov.

h)- Finalmente, la citada radio de Puerto Madryn entrevistó al intendente de esa ciudad, quien aseguro que en varios de esos atentados, sus autores encapuchados hablaban con acento centroamericano. ¡Extraños mapuches que hablan con acento extranjero!

Todo ello culminó el lunes 7-8-17 cuando un grupo de unos 20 integrantes de RAM, encapuchados y con palos y otros elementos agresivos en sus manos, se reunió frente al Congreso de la Nación y atacó indiscriminadamente a negocios, fuerzas de Seguridad, vehículos de particulares y aún a móviles de la televisión que filmaban su vandalismo.

Recién cuando la RAM hizo su presencia en plena Capital Federal, los medios de comunicación masiva le dedicaron el espacio suficiente como para que nos enteráramos de esta peligrosa escalada de violencia, que muy probablemente impulsa el servicio secreto de inteligencia británico, el MI6.

Lo dicho no deja lugar a dudas sobre lo ya anticipado: la acción de RAM constituye toda una escalada de violencia, con la particularidad de que su sede central está en una ciudad británica, y sus “soldados” podrían ser, al menos en parte, mercenarios extranjeros.

Sin exagerar, ni caer en teorías conspirativistas, es imposible desligar la acción de los mapuches de otros hechos que también son de constatación diaria, y que avalan la sospecha de que algo desagradable se está preparando contra nuestro país.

Un resumen de esos hechos es:

1.- Tal como lo ha demostrado la investigación de campo que realizó en enero de este año nuestro Instituto de Política Internacional – IPI “La Hora de los Pueblos”, entre 1980 y 2000 han “visitado” la rica zona de los lagos cordilleranos de la Patagonia argentina unos cien mil militares israelíes, que se hicieron pasar por turistas mochileros. Y desde 2000 hasta la actualidad, se calcula que ha venido a esa zona otra cifra semejante de “turistas” israelíes, esta vez como pasajeros de hoteles, ya no en carpas.

Sea casualidad o no, lo cierto es que, donde RAM está produciendo sus mayores actos de violencia es en la localidad de El Maitén, que se encuentra a solo 50 kilómetros de Lago Puelo. Y Lago Puelo es el pueblo chubutense en el que se ha concentrado en forma muy sugestiva el “turismo” de militares israelíes en los últimos 10 o 15 años. Según la mencionada investigación que hemos efectuado, sólo en el Hostel Onda Azul de Lago Puelo se han albergado, en los últimos 12 años, 41.000 “turistas” militares israelíes.

Quien desee conocer más detalles de estas sugestivas visitas de militares israelíes puede adquirir el folleto titulado “Turismo militar israelí en la Patagonia”, que el IPI La Hora de los Pueblos ha editado, solicitándolo por correo electrónico a
institutolahoradelospueblos@gmail.com

2.- También el IPI La Hora de los Pueblos ha investigado las actividades y la compra masiva de tierras en la provincia de Chubut por parte del millonario británico Joseph Lewis. Como se recordará, el señor Lewis posee una estancia en la zona chubutense denominada Playa Dorada, sobre la costa atlántica. Y lo más sugestivo y preocupante es que, a sólo 1500 metros de la costa, ha construido una pista de aterrizaje con capacidad para que operen aviones de gran porte, incluido el Hércules 130 de transporte militar. El tamaño de esa pista equipara al de nuestro Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires y, por si fuera poco, tiene el extraño privilegio de que ni la Fuerza Aérea, ni el Ministerio de Defensa, ni el Ministerio de Transportes controlan el despegue y aterrizaje de aviones en ella, a pesar de estar bastante cerca de nuestras Islas Malvinas. Según el estudio que estamos realizando, Lewis ha comprado también tres estancias que rodean y bloquean totalmente a nuestro Lago Escondido, en plena Cordillera de Los Andes y muy cerca del límite con Chile.




3.- Como es sabido y lo hemos denunciado oportunamente, el actual gobierno nacional ha suscripto un compromiso o convenio internacional con EEUU, por el cual esa potencia extranjera instalará dos bases militares en nuestro territorio: una en Puerto Iguazú, que es el corazón de la Cuenca del Plata y del Acuífero Guaraní; y la otra en Ushuaia que, junto con las islas Malvinas, son las cabeceras de puente obligadas y óptimas para el control y explotación del Atlántico Sur y sus islas, el Pasaje de Drake y la Antártida.

4.- A ese peligroso acuerdo se suma el posterior convenio firmado por nuestro país, también con EEUU, por el cual una comisión binacional, formada por representantes de la Argentina y de la Guardia Nacional de Georgia (de EEUU) se hará cargo de la seguridad interna de nuestro país, en caso de conmoción social o quiebre del orden de cualquier origen que fuere. Para ejemplificar, si RAM produjera hechos de violencia que perturbaran el orden público con actos de envergadura, quien debería actuar sería esa comisión controlada por EEUU, y no el Ministerio de Seguridad argentino.

5.- En un reciente reportaje publicado por la televisión venezolana, el investigador y periodista francés Thierry Meyssan ha revelado los planes norteamericanos para desestabilizar y destruir a las sociedades de los países que desea dominar. Al respecto Meyssan ha estudiado el caso de Siria, para lo cual se ha instalado permanentemente en Damasco, y antes lo hizo en Beirut, desde hace al menos 5 años.

Meyssan afirma que EEUU está provocando el enfrentamiento de sectores internos del país a destruir, y lo hace en base a dos artimañas propias de los servicios de inteligencia:

a)- Provoca manifestaciones de protesta. Infiltra francotiradores, debidamente escondidos, en esas manifestaciones de la oposición. Un grupo de ellos dispara contra las fuerzas de seguridad del gobierno, y otro contra los manifestantes de la oposición. De ese modo logra un enfrentamiento de violencia creciente y destructiva entre los grupos políticos enfrentados.

b)- Simultáneamente, y gracias a artilugios digitales, hace creer a una parte de la población que, en alguna ciudad vecina, se están produciendo graves disturbios o multitudinarias manifestaciones contra el gobierno, con lo cual crea la sensación de caos nacional.

6.- Meyssan ha logrado documentar algunas de esas acciones u operativos de inteligencia que EEUU provoco en los últimos años en Siria y que hoy, al parecer, está repitiendo en Venezuela.

También se pueden consultar otras dos notas de Thierry Meyssan en:
a)- Red Voltaire del 15-8-17: Interpretaciones divergentes en el campo antiimperialista.
b)- Red Voltaire del 22-8-17: El proyecto militar de Estados Unidos para el mundo.

Nuestra inquietud es si EE. UU., o Gran Bretaña o Israel las repetirán también en la Argentina en los próximos tiempos, aprovechando a RAM o a algún otro grupo violento.

7.- Otro ejemplo de la forma en que los servicios secretos de inteligencia “occidentales” han destruido a los países que desean dominar es el de la llamada “Primavera Árabe”. Ello fue particularmente visible en las revueltas que provocaron en Egipto y en Libia, y hubieran logrado también hacerlo en Siria si el presidente Baschar El Assad, sin duda ayudado por Irán y Rusia, no hubiera destruido el plan “occidental” de aniquilar también a ese país árabe.

8.- La privatización increíble y totalmente innecesaria del último satélite argentino (ARSAT), que dejará en manos “occidentales” las transmisiones de televisión y otras, debe ser indispensablemente inscripta entre las posibilidades de que EEUU y su servicio secreto la utilicen en el futuro para inventarnos una “primavera argentina”. Insisto, es solo una posibilidad, un temor, pero no disparatado.

Tercera cuestión: el caso de Santiago Maldonado

Como una faceta más del delicado problema que se ha creado con la situación de los mapuches y, especialmente, con la violencia sistemática ejercida por RAM, a lo ya dicho se agrega ahora la grave situación creada por la desaparición del artesano y sostenedor de las exigencias mapuches Santiago Maldonado.

Para desgracia del joven Maldonado, su desaparición ha sido politizada tan irresponsable como generalizadamente por ambos bandos. De modo que, ahora, su suerte depende de intereses políticos, no siempre confesables, y no humanitarios como debería ser.

Nos queda rogar a Dios que aparezca con vida, por él y por nuestra patria.



Anexo: Editorial de LA NACION del 13-8-2017
El mismo día de las PASO (el domingo 13-8-17) el diario porteño LA NACION publicó una extensa nota editorial, cuyo inocultable objetivo es sacar réditos políticos subalternos del accionar de RAM, de su disparatada exigencia de una Nación Mapuche y de la desaparición de Santiago Maldonado.

a)- En primer lugar, el diario LA NACION hace mención a ciertas ceremonias de los pueblos precolombinos que habitaban nuestro territorio, que incluían sacrificios humanos. Para ello pone énfasis en los aspectos más crueles de esas ceremonias antiguas, para concluir que desde entonces se ha experimentado un notable “progreso moral” gracias a la “civilización occidental”.

Con el tradicional lenguaje almibarado de LA NACION, lo que se está afirmando, como metamensaje, es que los blancos vinieron a salvar a los pueblos originales del salvajismo, argumento ideal para descalificar luego sus reclamos sobre las tierras de sus mayores.

Según la nota editorial que comentamos, los pueblos precolombinos no conocían los valores morales, y recién supieron de ellos por la presencia y la “predica” de los blancos. De esa forma, cae en el maniqueísmo interesado e inhumano que Domingo Faustino Sarmiento bautizara como “civilización y barbarie”.

Para cumplir con ese maniqueísmo sarmientino, LA NACION olvida que, al lado de los actos rituales inhumanos de los pueblos precolombinos, existieron otros semejantes de los blancos “civilizados” que, en muchos casos, llegaron al exterminio casi total de los llamados “indios”, pero no como una ceremonia ritual, sino por el vil negocio de la esclavitud o la semi esclavitud. Vaya por caso lo sucedido con los huarpes sanjuaninos: ya no existen, simplemente porque los enviaban a trabajar (y morir) en las minas de cobre de Chile en condiciones infrahumanas.

En todo caso, aquella época era violenta de ambos lados, no solo del de los precolombinos.

b)- En segundo lugar, y con cierta bajeza, el matutino porteño agrega que “en los años setenta, grupos violentos rechazaron esos valores, usando el terror para subvertir la democracia en nombre del socialismo nacional. Y, ahora, la Resistencia Ancestral Mapuche “RAM” llama a la resistencia para reivindicar derechos territoriales…”

Nuevamente el sectarismo y maniqueísmo interesados del diario LA NACION le hacen olvidar algunas precisiones:

La violencia de los grupos armados que actuaron durante las distintas dictaduras militares que dominaron nuestro país por la fuerza bruta, y hasta fusilaron a sus opositores, entre septiembre de 1955 y el 25 de mayo de 1973 en que asumió un nuevo gobierno constitucional, mal puede catalogarse de subversiva ya que esos gobiernos militares, o cívico-militares, fueron los que primero pisotearon las leyes y la constitución y subvirtieron el orden legal.

De modo que luchar contra ellos fue legítimo.

Al respecto, permítaseme citar las enseñanzas de Santo Tomas de Aquino, quien hace nueve siglos enseño que la violencia contra el tirano está justificada en determinados casos. Y los civiles y militares que gobernaron entre 1955 y 1962, y entre 1966 y el 25-5-73 eran tiranos en el más puro y preciso sentido del término.

Además, debe tenerse presente que la expresión “socialismo nacional” no fue usada por los guerrilleros, como pretende LA NACION, ni antes ni después del 25-5-73, sino por el ex presidente Perón y sus partidarios. Todos los grupos guerrilleros, tarde o temprano, abrazaron las ideas de Marx, no las de Perón.

c)- Más adelante, la editorial del diario LA NACION muestra la hilacha: lo que trata de hacer es deslegitimizar el reclamo de los pueblos originales de que se les reintegre las tierras que les pertenecen en estricta justicia. Para ello, LA NACION recurre a dos argumentos de la misma debilidad y bajeza que los anteriores:

Compara dicho reclamo de tierras con la actitud del actual presidente norcoreano Kim Jong-un, comparación que no tiene ni pies ni cabeza.

Y se saca definitivamente el disfraz cuando niega que existan realmente pueblos originarios, argumentando que “la evolución humana incluye desplazamientos, dominaciones, extinciones, connubios (matrimonios), e himeneos (bodas)”.

En la práctica, LA NACION nos está diciendo que el despojo de tierras que sufrieron con violencia los habitantes precolombinos fue solo obra de la evolución, de los desplazamientos y de los pacíficos casamientos entre una india y un soldado blanco, y que nunca se usó la violencia para ello. El grado de hipocresía que esas afirmaciones significan queda para ser evaluado por el lector.

Finalmente, LA NACION pretende asimilar y confundir el legítimo reclamo de recuperar la propiedad de sus tierras, reclamo que es común a todos los mapuches y a todos los pueblos precolombinos, con la pretensión de RAM de crear una nación propia en el territorio patagónico. Y éste es el meollo de la cuestión según adelanté, porque el reclamo de esas tierras es legítimo en la inmensa mayoría de los casos, mientras que la pretensión de separarse de la Argentina y formar una nación aparte es un disparate y un delito funcional a los intereses visibles de potencias extranjeras que buscan desestabilizarnos… justo en la Patagonia.


Fuente: lahoradelospueblos.org

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2 de septiembre de 2017

Resistencia Ancestral Mapuche



VIOLENCIA ORQUESTADA
Juan Gabriel Labaké

Jueves, 31 de agosto de 2017


En los últimos meses se han producido en nuestro país algunos hechos sugestivos y que, si se consideran en conjunto, crean la sensación de que podríamos estar frente a preparativos, muy bien pensados y sincronizadamente ejecutados, de hechos desagradables, violentos y aun sangrientos en nuestro territorio.

Resumidamente, los más conocidos de dichos acontecimientos llamativos giran alrededor del accionar abiertamente subversivo de la organización RAM (Resistencia Ancestral Mapuche) que actúan en la Patagonia argentina y también en la chilena.
Tal como están hoy las cosas, la “cuestión Mapuche” tiene tres aspectos a considerar: 


  • el pacífico reclamo de tierras de la mayoría de ese pueblo,  
  • el accionar delictivo del minoritario grupo subversivo RAM, que busca la secesión de casi la mitad de nuestro territorio nacional, para crear la pretendida Nación Mapuche, y
  • la hasta hoy extraña “desaparición” de Santiago Maldonado. 

Primera cuestión: el reclamo pacífico de sus tierras 


Recordemos que los mapuches no son originarios –es decir, precolombinos- de nuestro país, pues sus primeras apariciones en territorio argentino datan de 1830, cuando cruzaron la Cordillera desde Chile y guerrearon con las tribus tehuelches, verdadero y único pueblo originario de nuestra región austral. Recordemos que, desde 1816, somos una Nación independiente, reconocida por la comunidad internacional de aquel entonces.

De modo que los mapuches o araucanos son originarios de Chile, no de la Argentina. Ello está probado: hay sólidos estudios al respecto. Pero sí son precolombinos originarios de América, y ése es un punto insoslayable para acertar con una solución justa y humana respecto de la propiedad de las tierras que habitan, incluida la forma de propiedad que rige entre ellos desde tiempos inmemoriales, y las pruebas exigibles para demostrar tal propiedad. Estamos frente a una “legislación” –más aún, una legitimidad- distinta a la romana/europea heredada de los españoles. Hay que respetarla.

La primera conclusión es que, sean o no originarios de la Argentina, los mapuches, como pueblo precolombino, reclaman la legítima propiedad de la tierra que habitan desde hace casi dos siglos, y la reclaman  como argentinos, y así lo proclaman en cada ocasión que el tema se trata.

Al respecto, es indispensable hacer una distinción fundamental entre el derecho de propiedad de una porción de tierra, que puede ser de uno o más “privados” o de un ente público como el Estado (Nacional, Provincial o Municipal), y el poder soberano sobre ella que sólo puede ejercer el Estado Nacional.

A su vez, y dada la realidad de nuestra historia, el derecho privado de propiedad de la tierra puede ser individual (legislación heredada de España y Portugal) o comunal o ejidal (legislación precolombina que debe ser respetada, aunque algunos avaros pierdan un jugoso negocio inmobiliario).

Sean o no originarios de la Argentina, si los mapuches probaran su asentamiento en determinadas tierras antes de la presencia de blancos en ellas (o, en todo caso, antes de la expedición del general Roca) sería evidente la legitimidad de sus reclamos de obtener la propiedad ejidal o comunal de las mismas, como una forma de propiedad privada, pero nunca podrían pretender un poder de soberanía sobre ellas. Ése es el meollo de la cuestión.

Lo dicho es válido para los mapuches como para los pueblos originarios expoliados en el norte: los quilmes y los calchaquíes de los Valles Calchaquíes, los tobas wichis, timbúes, chanáes y otras etnias del nordeste, etc. Piden tierras que han poseído desde tiempos inmemoriales. No importa si no tienen escritura pública, porque ese título de propiedad es típico de la civilización europea que trajeron los españoles y portugueses, no de los pueblos que preexistían en tierras americanas. 

Para estos últimos, la propiedad se adquiría solo con la posesión, como era la costumbre también en la Roma antigua. Hay que respetar esa verdadera ley. Considerar tales tierras como “públicas” o como “res nullius” (cosa de nadie) y escriturarlas al primer avispado, “acomodado” o coimero inescrupuloso que reclame su propiedad, es simplemente un atropello mafioso.

La realidad muestra que esos seres humanos han sido explotados, maltratados y despojados de sus tierras por los blancos avaros, pero en el caso de la minoría mapuche que conforma el RAM, y dados sus antecedentes, hay fundadas sospechas de que algo huele mal en esa Dinamarca patagónica.

Al margen de ello, es asombroso que, luego de tantos años de disturbios y actos de vandalismo de uno y otro lado, todavía el gobierno nacional, y los provinciales involucrados en este conflicto, no hayan realizado un estudio serio y confiable sobre las razones que asisten a cada una de las partes en la disputa por la propiedad de esas tierras en la Patagonia.

Segunda cuestión: la pretendida Nación Mapuche y el RAM

El segundo aspecto de la cuestión es que hay otro sector de mapuches, visiblemente minoritario, llamado RAM-Resistencia Ancestral Mapuche, que pretende constituir una nación aparte, justamente la Nación Mapuche, para lo cual exigen la secesión de la Patagonia integra, tanto chilena como argentina, e incluso llegan a reclamar las tierras bonaerenses ubicadas al sur del Rio Salado, parte de Mendoza y la Pampa, tal como se muestra en el mapa que publicamos más adelante. 

Historia de la Nación Mapuche

El sitio Wikipedia, insospechado de ser un exagerado nacionalista argentino, o un obsesionado por teorías conspirativas, dice al respecto: 


El Reino de la Araucanía y la Patagonia (en francés: Royaume d'Araucanie et de Patagonie), también denominado Reino de Nueva Francia (en francés: Royaume de Nouvelle-France), fue un breve y fallido intento de Estado instituido en territorio mapuche y tehuelche por el abogado francés Orélie Antoine de Tounens, con capital en la actual comuna chilena de Perquenco.
Obsérvese que Wikipedia lo llama “territorio mapuche y tehuelche”, cuando en verdad es territorio chileno y argentino. Al respecto, conviene recordar que Wikipedia es un sitio estrechamente ligado a los intereses del lobby anglosajón-israelí-financiero. A la luz de esa vinculación, el error de decir territorio mapuche y tehuelche, en lugar de chileno y argentino, no parece inocente.

Además, es necesario hacer otra aclaración: mapuche y tehuelche no son sinónimos. La etnia mapuche, como ya dije, llegó a nuestra Patagonia en 1830, mientras que la etnia tehuelche es el verdadero pueblo originario de esa región argentina, y habitó en toda la Patagonia, desde Tierra del Fuego hasta el Rio Colorado. 

Al llegar los mapuches desde Chile, entraron en guerra con los tehuelches y virtualmente los aniquilaron, al punto de que los últimos investigadores que recorrieron nuestra Patagonia casi no encontraron integrantes de la etnia tehuelche, los cuales eran antropológicamente muy distintos a los mapuches.
La distinción es importante porque el RAM confunde intencionadamente mapuche con tehuelche, como una forma de legitimar su pretensión de haber ocupado la Patagonia argentina desde siempre.

En los mapas que siguen a continuación se puede observar el enorme territorio que pretendía el usurpador francés Orélie Antoine de Tounens, “Rey” de la Araucanía y la Patagonia o de la Nueva Francia, y en la foto contigua se ve la figura de dicho aventurero.

Territorio del “Reino de la Nueva Francia” 





y abajo, “el rey francés”  con vestimenta de la época.




Mapa del siglo XIX del territorio pretendido por la llamada Nación Mapuche. Obsérvese que incluye una zona “litigiosa” que abarca parte de Mendoza, toda la provincia de La Pampa y la mayoría del territorio bonaerense.


Es cierto que el pretendido monarca terminó siendo una figura más payasezca que política, pero también lo es que el gobierno francés nunca lo desautorizo, sus súbditos siempre fueron mapuches chilenos y argentinos, y su “dinastía” prolonga sus reclamos hasta hoy.

El “rey” francés comenzó su aventura en 1858, proclamó su “reino” en 1860 en una “ceremonia” con público mapuche cuya vestimenta adoptó “oficialmente”, fue apresado y rápidamente liberado en Buenos Aires en 1869, cuando estaba a punto de desembarcar un cargamento de armas traído desde Francia, y repitió sus intentos de desembarco en 1874 y 1876.

Vale recordar que el Gral. Roca, no por casualidad, decide y concreta su expedición al sur unos pocos años más tarde (1879), en su carácter de ministro de Guerra de Nicolás Avellaneda. La historia oficial, tanto la del “derechista” Mitre, como la de los “izquierdistas” actuales, ocultan esta “coincidencia”, y presentan la expedición de Roca como una “ocurrencia” ”descolgada” del contexto histórico en que tuvo lugar.

Tampoco eso es casual. Orélie Antoine de Tounens murió en 1878, pero su disparata pretensión monárquica fue mantenida hasta hoy por su “dinastía”. Siempre según Wikipedia, la “dinastía” de Orélie Antoine de Tounens es la siguiente (obsérvese que los llama “Monarcas”):




Buenos Aires, 30 de agosto de 2017.
Juan Gabriel Labaké
Con la colaboración de Mayra Ortellado
Continuará en la segunda parte: Gran Bretaña y la RAM.

Fuente: Notas de Juan Gabriel Labaké

25 de agosto de 2017

Para entender a Laclau


Laclau señala nuevos movimientos y minorías con inmenso potencial revolucionario: feminismos, ecologismos, minorías étnicas y sexuales... Escribe sin ambages que, para que estos movimientos sean plenamente efectivos, hay que crearles un enemigo común al que puedan odiar...


Ese enemigo puede adquirir diferentes máscaras coyunturales; pero en último término alude al orden cristiano.


Por el odio a la hegemonía

Juan Manuel de Prada

Aunque sus burdos detractores se obstinen en presentarlos como una jarca de perroflautas ignaros, los dirigentes de Podemos son sin duda alguna nuestros políticos más leídos; y, sobre todo, los que mayor aprovechamiento sacan de sus lecturas.

Seguramente el autor que más haya influido a los dirigentes de Podemos (con permiso de Maquiavelo) sea Ernesto Laclau. Este verano he aprovechado para leerlo y penetrar en el meollo de su propuesta política, extraordinariamente desasosegante. En Hegemonía y estrategia socialista, obra escrita en colaboración con Chantal Mouffe, Laclau dispensa vituperios a todo pensador que trate de buscar vías democráticas al socialismo, desde Habermas a Touraine, pasando por Giddens. Y frente a las corrientes de filosofía política que abogan por una democracia de tipo “consensual”, postula que la supervivencia de la izquierda requiere el «establecimiento de una nueva hegemonía».

Laclau reconoce sin rebozo que el proletariado 
ya no puede ser protagonista de la revolución

 Aquí el lenguaje de Laclau se torna oscuro, se retuerce y enturbia, recurre a la elipsis y el circunloquio para disimular sus intenciones. Pero la lectura atenta de su obra nos permite descifrar finalmente sus palabras: Laclau aspira a alcanzar esa hegemonía a través de un «juego que elude el concepto», en donde «los jugadores no llegan a ser plenamente explícitos». Para Laclau, la «nueva lógica política» exige difuminar los conceptos y recurrir constantemente al engaño. ¿Y cómo se logra ese engaño? Laclau reconoce sin rebozo que el proletariado ya no puede ser protagonista de la revolución. En cambio, señala nuevos movimientos y minorías con inmenso potencial revolucionario: feminismos, ecologismos, minorías étnicas y sexuales, etcétera. Y afirma que sus reivindicaciones deben ser rearticuladas como «relaciones de opresión (…) de las que puede surgir un antagonismo». Es decir, Laclau considera que hay que halagar a feministas, homosexuales, ecologistas o musulmanes; y, al mismo tiempo, alimentar su odio y resentimiento (el “antagonismo”), para alcanzar el poder azuzando sus insaciables reivindicaciones.

Troskomapuchismo en acción
  
A Laclau no le interesa solucionar los problemas sociales, sino enervarlos, exacerbarlos, para luego sacarles rédito político. Por supuesto, sabe que una sociedad alimentada por los antagonismos es una sociedad hórrida e inhabitable; pero, a su juicio, sólo esa sociedad enviscada como un nido de áspides permitirá construir la hegemonía y conquistar del poder. En La razón populista, su obra más emblemática, Laclau se permite ser más explícito cuando escribe sin ambages que, para que estos movimientos sean plenamente efectivos, hay que crearles un enemigo común al que puedan odiar: «Lo que hace posible la mutua identificación entre los miembros es la hostilidad común hacia algo o hacia alguien». Por supuesto, ese enemigo puede adquirir diferentes máscaras coyunturales; pero en último término alude al orden cristiano.

Laclau quiere crear una sociedad sobre el disolvente de la discordia. Nada que ver, pues, con una auténtica comunidad política, sino más bien con su antípoda: una anticomunidad de hombres envenenados de odio y conflictividad que serán utilizados por los demagogos. Podemos, en efecto, ha leído con gran aprovechamiento a Laclau. Resulta muy revelador que, a la vez que ignora las reivindicaciones clásicas de los trabajadores (aunque los enardezca con sus soflamas), promueva todo tipo de iniciativas para halagar a homosexuales, feministas, ecologistas o musulmanes, que son los tontos útiles –unidos en la hostilidad contra un enemigo común– que permitirán crear una “sociedad antagónica”, paso previo para alcanzar la hegemonía.

Publicado en ABC el 12 de agosto de 2017.

Fuente. religionenlibertad


6 de agosto de 2017

El "relato", también en España.

CONSTRUYENDO UNA SOCIEDAD HISTÉRICA



Las ‘Trece rosas’: una historia donde nada es rosa

José Javier Esparza

La izquierda española, para seguir manteniendo su hegemonía ideológica, necesita reescribir continuamente su historia y deformarla.

La capacidad de la izquierda para construir leyendas es realmente admirable. El caso de las llamadas “trece rosas” es un perfecto ejemplo. Empezando por la circunstancia de que a esas mujeres fusiladas en 1939 se las considere socialistas cuando, en realidad, eran comunistas. Pero para entender adecuadamente el capítulo, en el que nada es rosa, conviene ponerlo en su contexto.

Cuando acabó la guerra civil, el Partido Socialista Obrero Español estaba literalmente triturado, dividido en al menos cuatro facciones. Hay que recordar que el último acto de la contienda es una batalla intestina en el bando del Frente Popular: a un lado, el Consejo de Defensa de Madrid, liderado por Besteiro con el coronel Casado y el anarquista Cipriano Mera; al otro, el gobierno Negrín, entregado al Partido Comunista y cuyos principales líderes ya habían huido del país. Aquella batalla no fue cosa menor: hubo cerca de 2.000 muertos. Sobre esta ruptura se añadió inmediatamente otra en el exilio: los socialistas de Indalecio Prieto, por un lado, contra los de Negrín, que a estas alturas ya había sido expulsado del PSOE. Prieto y Negrín no peleaban por razones ideológicas, sino por controlar el tesoro expoliado y expatriado por los jerarcas republicanos para sufragar su exilio. El PSOE nunca se recuperará de estos desgarros, y por eso su trayectoria bajo el franquismo fue tan poco relevante. Pero aun antes había habido otra ruptura, esta de mayores consecuencias: la de las Juventudes Socialistas, que fueron el instrumento de Moscú para fagocitar al PSOE.

Recordemos sumariamente los hechos: desde abril de 1936, con el protagonismo de Santiago Carrillo y por instrucción directa de Moscú, las organizaciones juveniles del partido socialista y del partido comunista se fusionan en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Cuando estalla la guerra, los militantes de las JSU ingresan en masa en las llamadas Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas, la organización paramilitar del Partido Comunista, a la que tan pronto veremos en el frente como en la represión ejecutada en la retaguardia. Finalmente, en noviembre de 1936 y bajo la dirección personal de Santiago Carrillo, las JSU rompen con el PSOE y se pasan al Partido Comunista. Las JSU, por tanto, eran una organización dependiente del PCE, enteramente subordinado a su vez a la Komintern y al Partido Comunista de la Unión Soviética, cuyo líder, por si alguien ha olvidado, era Stalin. Todas estas cosas son bien sabidas y los propios protagonistas las han contado reiteradas veces. Es asombroso que aun sea preciso recordarlas.

Ahora con la democracia: Santiago Carrillo
y el Rey Juan Carlos, durante la Transición

Cuando acabó la guerra civil, en abril de 1939, los principales cuadros del Partido Comunista ya estaban en el extranjero. Primero en Francia, pero París proscribió a los comunistas después del pacto de Stalin con Hitler (agosto de 1939), así que casi todos acabaron en Moscú. Cerca de un millar de personas se instalaron en la capital soviética. Meses antes, en junio, Santiago Carrillo había publicado su célebre carta contra su propio padre, el socialista Wenceslao, de la facción de Besteiro, acusándole de traición. Los socialistas –decía entre otras cosas Santiago Carrillo- habían dejado en la cárcel a millares de comunistas para que las tropas de Franco los encontraran allí al entrar en Madrid. Eso era verdad. La carta tenía por objeto exculpar al PCE –y sobre todo al propio Santiago- de responsabilidad en la derrota y romper cualquier lazo entre el PCE y el PSOE. Consiguió su objetivo, aunque a Carrillo le costaría recuperar su posición en la cúpula de un PCE cuyo buró político se reunía en Moscú en un ambiente de tempestad. No era para menos: José Díaz, el ya muy quebrantado secretario general, acusaba de traición a las JSU, es decir, a Carrillo.

El episodio de las “trece rosas” tiene que inscribirse en este contexto. En el verano de 1939, lo que ha quedado del PCE en España es menos que nada: los que no han huido, han sido ejecutados por las socialistas en el golpe de Besteiro y Casado –véase el caso de Barceló- o están presos y esperando juicio o paredón. El primer intento de reconstrucción del partido en torno a Matilde Landa es frustrado de inmediato por la policía (Matilde fue condenada a muerte, pero una intervención del filósofo García Morente, ya sacerdote, la salvó del paredón). Acto seguido toma su testigo Cazorla, viejo camarada de Carrillo en los días de Paracuellos, pero con la misma rapidez es delatado desde el interior. Son episodios que he documentado abundantemente en “El libro negro de carrillo” (Libros Libres, Madrid, 2010). En Madrid permanecen, sin embargo, núcleos menores de las JSU, que sienten la necesidad de multiplicar las acciones para evitar la acusación de traición que se formula contra ellos. Ahora bien, esos sectores que aún quedan en la capital son los más vinculados a la represión roja en retaguardia, dirigidos por líderes de tercer o cuarto nivel y prácticamente sin comunicación con la cúpula de la organización, que está en el extranjero. Son tales líderes los que, supuestamente, tramaron el asesinato de Isaac Gabaldón a finales de julio de 1939.

El comandante Isaac Gabaldón, guardia civil, estaba adscrito al Servicio de Información Militar de Gutiérrez Mellado y era encargado del Archivo de Logias, Masonería y Comunismo, es decir, un puesto clave de la represión de posguerra. Fue asesinado en la carretera de Talavera junto a su hija (Pilar, 16 años) y su chófer. El asesinato fue imputado a los comunistas, es decir, a las JSU. Hubo una redada que desmanteló los últimos restos del partido comunista en Madrid y llevó al tribunal, primero, y al paredón después, a 56 personas, entre ellas las jóvenes que luego la propaganda comunista bautizará como las “trece rosas”. El mismo día del asesinato, según refiere Piñar Pinedo citando una resolución judicial del 20 de octubre de 1939, apareció en la prisión de Porlier nada menos que Gutiérrez Mellado para excarcelar a uno de los detenidos, el militante comunista Sinesio “el Pionero”, que resultó ser un confidente del SIM. Sólo él se salvó. Y enseguida desapareció para siempre. Todo el episodio del asesinato de Gabaldón y la investigación posterior está lleno de misterios y contradicciones. No es, en todo caso, el objeto de este artículo.

Los 56 detenidos en aquella operación fueron acusados de terrorismo, tanto por el asesinato de Gabaldón como por otras tentativas. Objetivamente, terrorismo era. Después, la mitología de la izquierda española ha convertido a las víctimas, y en particular a las “trece rosas”, en leyenda. La placa que conmemora su muerte dice que “dieron su vida por la libertad y la democracia”. No: dieron su vida –o, más bien, se la quitaron- por la dictadura del proletariado y por la revolución bolchevique, que era en lo que realmente creían. Su historia no carece de valor, como la de todos los que mueren defendiendo sus ideas, pero invocar al efecto “la libertad y la democracia” es un disparate que sobrepasa los límites del ridículo.

La realidad de los hechos es esta: nada en este episodio es rosa, ni en un lado ni en el otro. La represión de posguerra es respuesta directa a la de la guerra, como ocurre en todas las guerras civiles que en el mundo han sido. Reconstruir el episodio como si fuera una película de buenos y malos es un infantil ejercicio de estupidez. Hoy debería ser posible hablar de estas cosas con cierta frialdad. Pero la izquierda española, para seguir manteniendo su hegemonía ideológica, necesita reescribir continuamente su historia y deformarla hasta el punto de convertirla en mitología (con la anuencia cómplice y cobarde de una derecha necia hasta el infinito). Así nos han construido una especie de nuevo santoral donde cada beato tiene su hornacina, y ay de quien ose profanar los altares utilizando palabras inadecuadas. Nada podrá atenuar la pena del reo de blasfemia. Lo próximo será obligar a los culpables a pasear por las calles con sambenito y coroza, para escarnio público. Estamos construyendo la sociedad más histérica de todos los tiempos.

Fuente: La Gaceta-España

20 de julio de 2017

Derechos de bragueta y marxismo (fin)





El capitalismo, en alianza con sus mamporreros marxistas, había logrado desintegrar las estructuras tradicionales de autoridad que conformaban la comunidad política, dejando a las gentes huérfanas y desposeídas de vínculos, convertidas en una masa amorfa ensimismada en sus genitales
 
Derechos de bragueta y marxismo (y V)

Juan Manuel de Prada

Para los años setenta, la izquierda se había convertido en una caricatura degradada: absolutamente incapaz de hacer mella en las relaciones de producción capitalistas, plenamente integrada en regímenes políticos que le permitían disfrutar opíparamente del poder, sus líderes amparaban leyes cada vez más lesivas para los trabajadores. Es en este contexto cuando la plutocracia antinatalista lanza un último cebo que resultará extraordinariamente eficaz para sus fines.

Durante los años sesenta, las reivindicaciones de diversos grupos étnicos (v.gr. los negros de Estados Unidos) habían obtenido unos resultados que, apenas unos años antes, hubiesen resultado inimaginables. Enseguida la plutocracia antinatalista descubrió que, si lograba utilizar estos movimientos para exaltar el aborto, así como preferencias sexuales excéntricas, podrían matar dos pájaros de un tiro: por un lado, quebrarían la solidaridad de los trabajadores, entreteniéndolos en reivindicaciones que causarían una división creciente entre sus filas; por otro lado, podrían hacer avanzar su lucha contra la procreación, asociándola a movimientos que, además, los Estados financiarían, para que no los acusasen de “discriminación”. Era un método bueno, bonito y barato de conseguir sus fines antinatalistas; y, por supuesto, para ponerlo en marcha recurrieron a su tonto útil predilecto, la izquierda post-marxista y cipaya, traidora y pancista.

El capitalismo, en alianza con sus mamporreros marxistas, había logrado desintegrar las estructuras tradicionales de autoridad que conformaban la comunidad política, dejando a las gentes huérfanas y desposeídas de vínculos, convertidas en una masa amorfa ensimismada en sus genitales. Mediante estas “políticas de identidad”, se podía sobornar a esa masa amorfa con caramelitos muy apetitosos –discriminación positiva, cuotas laborales, “ampliación de derechos”, quirófanos gratis, etcétera– que estimularían la formación de diversos grupúsculos identitarios, ávidos de privilegios. Así se logró hacer añicos la tradición solidaria y universalista del marxismo originario.

La izquierda, desde entonces, se convertiría en un mosaico de intereses minoritarios, definidos por la pertenencia a una raza, por la preferencia sexual o la adscripción (cambiante) a tal o cual “género”. Estos grupúsculos se mantienen frágilmente unidos mientras existe un enemigo común real o ficticio (por ejemplo, una Iglesia católica cada vez más eclipsada); pero siembran la cizaña, arrastrados por sus intereses egoístas nunca suficientemente satisfechos, cuando ese enemigo desaparece, favoreciendo el triunfo de un capitalismo globalizado e inexpugnable (entre otras razones, porque los marxistas traidores dejaron de combatirlo, ocupados en halagar la bragueta de sus adeptos). Las políticas de identidad (feminismos, homosexualismos, ideologías de género, etcétera) desactivan por completo la vieja “lucha de clases”, atomizándola en un enjambre de luchas sectoriales y dejando a las personas a merced de su sexualidad polimorfa, que exige la satisfacción de caprichos cada vez más estrambóticos y su conversión en “derechos civiles”. Así se alcanza la apoteosis de esa religión que, a la vez que exalta la lujuria, prohíbe la fecundidad.

Y esos trabajadores traicionados por la izquierda, mientras disfrutan de pornografía gratuita, mientras abortan a mansalva o se cambian de sexo, mientras permiten que sus escasos hijos sean envilecidos con las formas más corruptoras de propaganda, se conforman con salarios cada vez más birriosos. La anarquía moral, como nos enseñaba Belloc, es siempre muy provechosa para los ricos y los codiciosos.

Publicado en ABC el 17 de julio de 2017.

Tomado de: religionenlibertad
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Derechos de bragueta y marxismo, notas anteriores:

I   -  Donde el capitalismo y el marxismo se unen

II   -  Derechos de bragueta y marxismo

III -   Gramsci: La vaselina del sistema

IV -  "Liberación sexual": marxismo y psicoanálisis

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18 de julio de 2017

"Liberación sexual": Marxismo y psicoanálisis




"Es verdad que esta Escuela de Fráncfort urdió teorías que atentaban contra la familia; pero la revolución práctica la llevó siempre a cabo el capitalismo, que controlaba los parlamentos y las fábricas de anticonceptivos".


Derechos de bragueta y marxismo (IV) 
Juan Manuel de Prada


En esta exaltación de los derechos de bragueta que propicia la alianza entre capitalismo y marxismo la llamada Escuela de Fráncfort desempeñó un papel bastante relevante; aunque no tanto, desde luego, como cierto conservadurismo conspiranoico pretende, en su afán por asociar la salvación de la religión a la salvación del capitalismo. En el fondo, se atribuyen al “marxismo cultural” unas responsabilidades que en gran medida corresponden a este conservadurismo, por su connivencia con las formas capitalistas más depravadas; lo cual no deja de ser una curiosa maniobra a la vez victimista y ponciopilatesca. Es verdad que esta Escuela de Fráncfort urdió teorías que atentaban contra la familia; pero la revolución práctica la llevó siempre a cabo el capitalismo, que controlaba los parlamentos y las fábricas de anticonceptivos.

Para entender plenamente la consolidación de esa religión que, «a la vez que exalta la lujuria, prohíbe la fecundidad», tenemos que referirnos a la aberrante síntesis entre marxismo y psicoanálisis. Freud, mediante la exploración del inconsciente, llegó a la delirante conclusión
Sigmund Freud
de que la inmensa mayoría de las faltas y errores humanos se pueden atribuir a unas causas sobre las que el ser humano tiene poco o ningún control. El psicoanálisis se convirtió, de este modo, en la coartada perfecta para evitar el juicio sobre la maldad objetiva de nuestras acciones; y en una negación de nuestra responsabilidad. En este contexto, surgieron hombres como el psiquiatra marxista Wilhelm Reich, autor de La liberación sexual, para quien la represión sexual es un efecto de la dominación capitalista, que de este modo se asegura la existencia de sujetos pasivos y obedientes. Esta represión sexual, a juicio de Reich, sólo se podría solucionar mediante una revolución que garantizase la liberación absoluta de energías sexuales. Y esta liberación de energías sexuales sería, a juicio del visionario o demente Reich, capaz de transformar el mundo.

Esta lectura sui generis de la undécima tesis sobre Feuerbach de Marx sería después legitimada por la Escuela de Fráncfort, que preconizó la aniquilación del orden natural (por considerar que sostenía… ¡los valores capitalistas!) y la transformación revolucionaria del mundo a través de la liberación de la libido. Tales ideas serían posteriormente exaltadas por los agitadores de Mayo del 68. Aunque sería injusto no recordar también que desde la propia Escuela de Fráncfort se desarrolló una crítica muy lúcida a esta presunta “liberación sexual”. Así, por ejemplo, Herbert Marcuse advierte en Eros y civilización de los peligros de la “desublimación represiva”, mediante la cual el capitalismo enfoca la “energía libidinal” hacia el ámbito de la pura genitalidad, creando una sociedad de hombres que se conforman con la satisfacción de apetencias sexuales inducidas por la élite dominante. Y no podemos dejar de mencionar, entre los marxistas críticos, al cineasta y escritor Pier Paolo Pasolini, quien en su ensayo Demasiada libertad sexual os convertirá en terroristas advierte proféticamente que el capitalismo se ha aliado con las fuerzas de la izquierda; y que la libertad sexual que la izquierda había abrazado insensatamente era una vil argucia capitalista que, concediendo «una tan amplia como falsa tolerancia», sometía aún más y de una manera más vil a los seres humanos, lucrándose con lo que disfrazaba de transgresión.

Pero el capitalismo aún se reservaba una argucia más vil, una golosina más deslumbrante, que los epígonos del marxismo correrían a comprar, para traicionar más eficazmente a los trabajadores. Nos referimos a las “políticas de identidad”.  (Concluirá)

Publicado en ABC el 15 de julio de 2017.

 

13 de julio de 2017

Gramsci: la vaselina del sistema


El marxismo gramsciano fue el mamporrero intelectual que el capitalismo requería, la vaselina teórica que facilitaría sus violencias prácticas.

Antonio Gramsci- 1891-1937

Derechos de bragueta y marxismo (III)
Juan Manuel de Prada
12 julio 2017

Pronto los discípulos de Marx, incapaces de liberar a los pueblos de las relaciones de producción capitalistas, se lanzaron a la destrucción de las “superestructuras”. Y, entre todas las “superestructuras” existentes, se centraron en la demolición de la religión y la moral cristianas, que eran el escudo que protegía –si bien de forma cada vez más precaria, a medida que la autoridad política no reconocía la soberanía divina– a los pobres de la rapacidad de los poderosos. Así ocurrió, por ejemplo, durante la Segunda República española, en la que las izquierdas se empeñaron en combatir la religión de forma obsesiva, lo que a la postre no hizo sino beneficiar los propósitos del capitalismo. Pues, a la vez que dotaba a sus partidarios de una coartada excelente, permitiéndoles presentarse como protectores de la religión, asociaba la salvación de la religión a la salvación del capitalismo, que es lo que hasta nuestros días ha defendido el catolicismo pompier.

Entre todos los discípulos de Marx que se lanzaron a la quimera utópica de cambiar las 
“superestructuras”, debemos citar a Antonio Gramsci. Fue él quien, en flagrante contradicción con la metodología establecida por Marx, preconizó que el cambio en las relaciones de producción sólo se lograría después de una “larga marcha” hacia la hegemonía cultural. Y esa hegemonía se lograría subvirtiendo ideológicamente las “superestructuras” asociadas a la moral cristiana. Desde entonces, para los intelectuales marxistas la familia se convirtió en una “superestructura patriarcal” abominable; y se pusieron a criticarla teóricamente, mientras el capitalismo –mucho más pragmático– la revolucionaba prácticamente con los métodos descritos por Chesterton: alentando divorcios, provocando la lucha moral y la competencia laboral entre los sexos, obligando a emigrar a los trabajadores, favoreciendo una publicidad que se burlaba de todas las virtudes domésticas, desde la obediencia a la fidelidad. El marxismo gramsciano fue el mamporrero intelectual que el capitalismo requería, la vaselina teórica que facilitaría sus violencias prácticas.

El marxismo gramsciano, en fin, consumó una traición a los trabajadores de magnitudes colosales, pues fue la cobertura ideológica que el capitalismo necesitaba para destruir la institución familiar y supeditarla a la organización económica, tal como había reclamado John Stuart Mill  Y su legado más evidente sería a la postre el indigno Estado de Bienestar, amalgama de capitalismo y socialismo que Belloc anticipó bajo el nombre de “Estado servil”, en donde el trabajo asalariado de una mayoría abrumadora se hace obligatorio, en beneficio de una minoría propietaria; y en donde, para que esta iniquidad no resulte del todo insoportable, se procura la «satisfacción de ciertas necesidades vitales y un nivel mínimo de bienestar». El marxismo gramsciano fue a la postre el caballo de Troya del capitalismo para que –citamos de nuevo a Belloc– «los hombres estuviesen conformes en aceptar ese orden de cosas y seguir viviendo en él»; es decir, para que acatasen las relaciones productivas del capitalismo y la autoridad política degenerada que, en lugar de combatir el poder del Dinero, se arrodillaba ante él. Autoridad política degenerada que, sin embargo, los hombres llegaron a adorar, pues entretanto habían dejado de creer en la propiedad y en la libertad, y ya sólo anhelaban «el mejoramiento de su condición mediante regulaciones e intervenciones venidas de lo alto».

No hace falta añadir que, a falta de propiedad y libertad política, el capitalismo confabulado con el marxismo gramsciano ofreció a los hombres un “mejoramiento” que a ambos iba a resultar muy rentable: los derechos de bragueta. (Continuará)

Publicado en ABC el 10 de julio de 2017.

Fuente: religionenlibertad

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Anterior: Derechos de bragueta y marxismo II